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Las Bondades de Nuestros Productos

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Del aceite de oliva .

El Aceite de Oliva aporta muchos beneficios para la salud por su alto nivel de ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y antioxidantes naturales, imprescindibles para nuestro organismo. La presencia de ácido oleico en el aceite de oliva permite regular los niveles de colesterol en la sangre, disminuyendo el colesterol malo (lipoproteínas de baja calidad), sin perjudicar el colesterol conocido como bueno (lipoproteína de alta densidad), por consiguiente mejora la circulación sanguínea.

Los polifenoles, antioxidante natural que contiene el aceite de oliva, destruye sustancias que producen la proliferación de células cancerígenas. El aceite de oliva es una gran fuente de vitamina E. Dos cucharadas de aceite de oliva al día aportan la mitad de vitamina E diaria recomendada. La presencia de ácidos grasos no saturados favorece las funciones metabólicas y el desarrollo cerebral debido a que ayudan a la formación de membranas celulares y de tejidos cerebrales.

En el caso de las personas diabéticas los beneficios del Aceite de Oliva favorecen la disminución de niveles de glucemia, necesitando de esta forma menores dosis de insulina. Una de las muchas virtudes que proporciona es la de mejorar el funcionamiento del aparato digestivo, considerándose como un protector estomacal estimula la absorción de calcio.

El aceite de oliva debe usarse todos los días para tener una alimentación sana, ya que contiene vitaminas imprescindibles para el organismo y para disfrutar de una buena cocina.

El aceite de oliva al contener vitamina E y antioxidantes produce efectos beneficios para la piel. Es un zumo completamente natural sin aditivos ni conservantes.

El aceite de oliva suele tomarse habitualmente para preparar ensaladas sabrosas y nutritivas, usándose como aliño. En la preparación de fritos, debido a que es un aceite que soporta temperaturas de hasta 180º, también se puede tomar a través de comidas cocidas o incluso asadas.

Tomar aceite de oliva en ayunas favorece el funcionamiento del aparato digestivo, ayuda a adelgazar y a dejar de fumar.

El zumo de limón mezclado con aceite de oliva y tomado por vía oral en ayunas, ayuda a disolver las piedras de la vesícula. También en la limpieza hepática se utiliza aceite de oliva y zumo de limón. La combinación de ambas sustancias estimula el vaciado de la vesícula biliar, que una vez liberada, ayuda a expulsar las piedras existentes en la vesícula.

El aceite de oliva finalmente, es el alma de la dieta mediterránea.

 

El aceite virgen extra es rico en ácido oleico reduciendo los niveles del colesterol de baja densidad. Posee antioxidantes naturales que retrasan el envejecimiento humano. Contribuye a la regulación de la glucosa en sangre, disminuye la tensión arterial, regula el funcionamiento del aparato circulatorio, estimula el crecimiento óseo, es digestivo y apetitoso. 
Aporta buenos sabores a ensaladas y salsas. Es ideal para las frituras y uno de los componentes básicos de la llamada dieta mediterránea, régimen alimenticio recomendable para la salud ya que previene cardiopatías y acumulaciones nocivas de colesterol.

El Control de Calidad

Todas las practicas agrícolas, desde las labores durante el cultivo a la recolección y transporte, pasando por los abonados, tratamientos y poda, así como la molienda, extracción y almacenamiento de los aceites, están regulados y supeditadas al cumplimiento de códigos de buenas prácticas agrarias y alimenticias, en las fases de la producción, elaboración, almacenamiento, envasado, etc.
La Asociación garantiza mediante sistemas de control y certificación externos a la Denominación de Origen, la trazabilidad, la sanidad y la seguridad alimentaria de los aceites de oliva virgen extra amparados por el marchamo Aceite Campo de Montiel.
 

 

Curiosidades del Aceite de Oliva

www.oleojabalon.com

 

 

Del vino .

El vino es una de las bebidas alcohólicas más antiguas del planeta. Su historia se extiende por miles de años, y aunque beber en exceso de cualquier bebida alcohólica provoca gran cantidad de problemas relacionados con la salud en lugar de aportar beneficios, la investigación actual sugiere que un par de copas de vino tinto cada día puede proporcionarle algo más que un poco de relajación.

Reducción del riesgo de muerte. Los investigadores europeos sugieren que el consumo diario moderado de vino tinto (entre 20 y 30 g de alcohol) tiene un efecto protector sobre la mortalidad por cualquier causa. Según diversos estudios, el consumo moderado de vino es más beneficioso que el de cervezas u otras bebidas.

Tabaquismo: Fumar mucho entorpece seriamente la capacidad natural de los vasos sanguíneos para relajarse. El vino tinto, con o sin alcohol, disminuye el efecto nocivo del consumo de tabaco en el endotelio, los vasos linfáticos, los vasos sanguíneos y el corazón.

Enfermedades del corazón: Uno de los más conocidos y estudiados beneficios del vino tinto es su efecto protector del corazón. El consumo moderado y regular de vino tinto puede ser un preventivo contra la enfermedad cardíaca coronaria. Los científicos creen que el vino tinto reduce el riesgo de enfermedad coronaria mediante la reducción de la producción de lipoproteínas de baja densidad e impulsión de lipoproteína de alta densidad.

Coágulos de sangre: El vino tinto produce una acción anticoagulante. Los consumidores esporádicos o moderados de vino tienen menor nivel de proteína fibrinógena que promueve la formación de coágulos de sangre.

Aterosclerosis: El vino tinto puede prevenir la iniciación y progresión de la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias). La aterosclerosis se inicia cuando los vasos sanguíneos comienzan a perder su capacidad para relajarse. Tanto el alcohol como los polifenoles presentes en el vino tinto parecen favorables a mantener los vasos sanguíneos saludables mediante el impulso de la formación de óxido nítrico, sustancia química fundamental y factor de relajación que juega un papel importante en la regulación del tono vascular.

Hipertensión: El consumo excesivo de alcohol se considera generalmente un factor de riesgo para la hipertensión. Sin embargo, hay algunas pruebas de los efectos favorables del vino tinto sobre la presión arterial. Dos copas de vino tinto (unos 250 mililitros), junto con la comida, baja la presión arterial después de la comida en personas hipertensas.

Cálculos renales: La ingesta de vino tinto reduce el riesgo de formación de cálculos renales.

Enfermedad de Alzheimer: El consumo moderado de vino se correlaciona con un menor riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores encontraron que el resveratrol, un polifenol del vino tinto, produce efectos neuroprotectores.

Conclusión: El vino viene de la uva, la uva de la vid y la vid es “vid-a”.

 

Los sabores de La Mancha

temperaturas del vino a la hora de tomarlo: lo que se debe tener en cuenta

El vino se debe tomar a una temperatura adecuada que le permita conservar sus aromas y su sabor. ¿Cuál es el problema? En los tintos con crianza a menor temperatura se pierden los aromas y se reduce su sabor, y a mayor temperatura aumenta la sensación alcohólica. En los blancos, principalmente las notas de fruta blanca, cítricas, florales permiten temperaturas de servicio menores.

Por una vez, ciertas normas de servicio de los vinos debieran cumplirse para disfrutar al máximo de este alimento. Aunque no es una ciencia exacta y siempre dependerá del gusto de las personas que vayan a beberse el vino, una costumbre con un punto de lógica es la siguiente.

Vinos blancos del año sin barrica y rosados: entre los ocho y los diez grados de temperatura sería una temperatura adecuada para empezar la botella, y mantenerlo durante la comida entre esos ocho-diez y un máximo de doce grados.

Vinos blancos con barrica: servicio del vino entre los 10 y los 12 grados, y dependiendo de la calidad del mismo, llevarlo hasta un máximo de 14 grados.

Vinos tintos jóvenes sin barrica o con un máximo de cuatro-seis meses, la llamada semicrianza o «roble» en algunas bodegas, habitualmente de Ribera del Duero: mi consejo es que se sirva el vino a 14 grados y que se mantenga entre 14-16 grados durante toda la comida.

Vinos tintos con crianza: la temperatura de servicio debería estar en 16 grados, y 16-18 grados su consumo durante toda la comida. Siempre teniendo en cuenta las cualidades del vino, la época del año y los gustos de cada uno, podríamos ir hasta los 20 grados. Más allá, no auguramos nada bueno.

Vinos espumosos de escasa entidad, finos y manzanillas: como los blancos del año y rosados, a unos ocho grados, incluso algo menos. Existen algunos bodegueros de la D.O. Jerez que les gusta tomarse sus finos a tres, cuatro grados de temperatura.

Vinos espumosos de calidad: a unos 10-12 grados su servicio, y hasta los 14-16 su consumo. 

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